En el silencio del cazador.

Posted in Lobo Negro with tags , , on 8 agosto, 2010 by lobonegrosupervivencia

Todo cuanto recoge su mirada es observado al detalle. Cada rincón, cada recoveco del bosque, es meticulosamente analizado por la mirada del cazador. En sus ojos, confluyen las miradas de aquellos depredadores que la naturaleza creó. Miradas que todo lo escudriñan, miradas que todo lo controlan. Miradas de extraordinarios cazadores.

         Momentos previos a la cacería. Instantes antes de dar comienzo a tan atávico proceder. El cazador de arco, azagaya, o cualquiera de las armas arrojadizas a utilizar, invoca desde sus adentros a las almas de los hábiles depredadores de la naturaleza. El lobo, la pantera, el puma, el jaguar, el guepardo, el lince y otros maestros del reino animal, son llamados desde el corazón del cazador, desde las claves de los antiguos ritos, para que le muestren el camino que hace despertar los sentidos.

         Sus movimientos son elegantes e inapreciables, silenciosos y precisos. Un aura de profundo silencio le rodea. Todo a su alrededor es invadido por un silencio profundo y enigmático, al que toda criatura del bosque respeta. Él, es el creador del silencio más profundo, el heraldo del no existir, la sombra sin vida que cabalga a lomos de la brisa más suave.

         Mirada y movimiento, observación y desplazamiento, ellas son las verdaderas armas del Lobo Negro cazador.

Pero su mente intuitiva, la mente que nada tiene que ver con la razón, es la fuente esencial de su poder. Pues la mente del cazador persiste en perfecta comunión con el poder del corazón y con otros centros de energía o anillos vibratorios que la creación nos otorgó. 

         Él descubrió tras escuchar el lenguaje secreto de la naturaleza, que su mente, espíritu, alma y esencia, están en persistente contacto con el cosmos. Que sus diferentes cuerpos forman parte íntegra del universo. Que él, es universo. Por ello, por estar fundido en la esencia de la vida, por ser él vida de vida, todo lo ve y todo lo siente.

          La paciencia, que es el mar de la serenidad para el alma, es la energía necesaria para que el cazador dirija la cacería. Es el cimiento sustancial que hace posible hallar a la inteligente presa, sin que ella, perciba su presencia.

         Y ante la mirada del cazador, aparece su objetivo. La presa aparece porque el cazador así lo ha predispuesto. Ella permanece en paz, ella permanece en la esencia de la libertad.

         Con movimientos elegantes, que son dirigidos desde la frecuencia armoniosa del cosmos, el cazador se predispone a lanzar su arma. Pero en ese importante momento, el cazador consulta con el espíritu de la naturaleza para que esta le otorgue el permiso de abatir a la presa.

         El permiso le es concedido. Ha llegado la hora. El momento cumbre del cazador ha sido creado.

         El proyectil es lanzado con el poder del respeto. Y como un rayo de poder, la flecha o la jabalina recorre de manera concluyente el espacio tiempo hasta impactar en el cuerpo de la presa.

         La efectividad del lance hace que el animal entre en un sueño sin sufrimiento, en un ensueño sin retorno. El gran jabalí ha dejado este plano de existencia, sin sufrimiento ni dolor. Su alma regresa a esa celestial existencia, a la morada de la luz, a la cual toda criatura viviente pertenece.

         El cazador se arrodilla ante la presa abatida. Es cuando la oración de sus ancestros, emana de sus adentros para pedir gracias al hermano, que ha ofrecido su vida para que el pueblo del cazador pueda alimentarse.

El ritual de la cacería ha concluido. Es cuando el cazador y a cambio del fruto obtenido, cuidará la naturaleza, pues ella es el hogar que nos abastece de todo tipo de alimentos y riqueza espiritual.

“Nuestro planeta es un lugar sagrado. Es la morada de criaturas bellas de luz. Ella posee el poder virtuoso de transformarnos en seres de amor y conducirnos hacía la felicidad eterna.

         Cuando nuestro planeta alcance la cuarta dimensión, no habrá cavidad para los hombres de maldad”.

 

Dedicado con amor, a don Juan de las Cacerías, un noble cazador.

Lobo negro.

La jerarquía de los cazadores.

Posted in Lobo Negro with tags , , on 28 julio, 2010 by lobonegrosupervivencia

La naturaleza está sujeta a un orden que procede de lo alto y que impera de manera precisa, en todas las manifestaciones de vida que constituye el conjunto natural. Estas leyes universales son manifestadas a modo de comportamiento, por todo ser viviente. Es conveniente hablar de las jerarquías, pues cada ser está destinado a desempeñar su trabajo concreto, una labor, a razón de las experiencias adquiridas durante su caminar por la aventura de la vida. Cada ser viviente, esta llamado por su naturaleza propia, por su grado de evolución a cumplir con un propósito. En una comunidad de cazadores, es  de crucial importancia que cada individuo se situé en el lugar que le corresponde. La creación por lo tanto de las diferentes sociedades y gremios, debe nacer desde la humildad, la sabiduría, la fuerza y la unidad. El Gran Legado, que desde el principio de los tiempos estableció los protocolos a seguir, determinó, que el origen de toda de comunidad, debía surgir desde un sujeto cuyas cualidades para la supervivencia fueran  capaces de asegurar la subsistencia de aquellos que se unan a él. En las comunidades antiguas de cazadores, la figura del cazador experimentado era de enorme importancia para el buen desarrollo de esta disciplina. También la persona del chaman, o guía espiritual, contribuía a la convivencia honorable de todos los miembros del clan y que estos nunca abandonará el sendero de las buenas concepciones.  Los ancianos cazadores, representaban la sabiduría de este colectivo, la fuente de un saber heredado de sus antepasados, de sus propias vivencias y de un respetado Legado natural al que veneraban. El hombre medicina también desempeñaba un propósito de relevante importancia, pues curar las heridas de aquellos cazadores que regresaban lastimados de las partidas de caza, sin lugar a duda contribuía a la estabilidad y mantenimiento del gremio.

Los cazadores, cada cual hábil en ciertas materias de las que se componen el arte de la caza como los: lanceros, arqueros, rastreadores, tramperos, etc, representaban otro poder de relevante importancia para la comunidad.

         La unidad de individuos diestros en ciertas materias, constituía el verdadero poder de los pueblos cazadores. La importancia pues de una jerarquía respetuosa y sensata, era y es necesario para la supervivencia de cualquier comunidad.

         El superviviente que por factores circunstanciales se encuentre solo en una situación delicada, tendrá que jerarquizarse a sí mismo para conocer cuáles son sus habilidades, con el fin de aplicarlas de manera inteligente, para vencer todo tipo de dificultades.

Si por el contrario son varios los supervivientes, cada cual deberá reconocer en sus compañeros, las capacidades y dotes de cada uno de ellos y establecer una jerarquía, para que exista el control y la superación en todo momento. De esta manera, las dificultades y peligros propios de una situación límite podrán ser superados.

Mi madre Tierra.

Posted in Lobo Negro with tags on 27 julio, 2010 by lobonegrosupervivencia

Cuando cesa la actividad del día y regreso al amparo de mi cueva, pido desde mi corazón, gracias a la Madre por haberme abastecido de aquellos humildes alimentos que me permiten vivir.

         Alimentos, que por lo general, provienen del reino vegetal, del seno de la madre. Pero a consecuencia de la estación invernal, los alimentos que provienen de árboles, y otras especies de la floresta, escasean.

          En la jornada de hoy, en este maravilloso reino blanco que crea la nieve, he tenido que privar de la vida a un hermano de la naturaleza para poder mantener la chispa de mi vida. En esta ocasión, una perdiz que fue atrapada en una de las trampas de losa que mis ancestros me enseñaron, será mi alimento durante al menos dos días, pues su cuerpo me aportará los nutrientes necesarios para seguir viviendo.

         Privar la vida de un ser libre que me otorgará la gracia de vivir es de respetar, y la mejor manera de hacer honor a aquellas presas que son cazadas, es llevar una vida ejemplar y digna. Una vida de entrega a los demás, una existencia dedicada a la búsqueda del saber y del amor.

         Tras pedir gracias a la perdiz que en breve me comeré, me dispongo a cocinarla en un horno indio que mis hermanos de la tribu de los Cheroquie me enseñaron.  La carne de mi hermana perdiz es envuelta en hojas de palmito y enterrada en un agujero con brasas. Después es tapada  por tierra y brasas. Tras una hora más o menos, la carne envuelta también en plantas aromáticas como el tomillo, romero, hinojo etc, está a punto para ser consumida.

         Después de cenar, decido salir al exterior de la cueva para disfrutar de la belleza y de los encantos de mi Madre. Las vistas son prodigiosas, pues una impetuosa cordillera de blancas montañas, emerge desde la tierra con encanto y magia. Al pie de estos templos naturales que son mis hermanas las montañas, un extenso bosque de pinos, abedules, nogales y castaños, se extiende por la tierra como si se tratase de una alfombra de vida y encanto. Este bosque maravilloso alcanza el margen de un caudaloso río, cuyas cristalinas aguas provienen de una majestuosa catarata que se abre camino entre las nevadas montañas. Por encima de la cordillera, la bóveda celestial, el techo del mundo, me cautiva a causa de las miles de estrellas, que como faroles de luz de amor relucen en una oscuridad de ensueño y misterio. Entonces, tras estas agraciadas imágenes, me siento orgulloso de quien soy, pues en mi ser reconozco un hijo de amor, a un ser natural que ama incondicionalmente a la madre que le dio la oportunidad de existir.

         Pero de repente, una pena subyace desde mi interior. Pues de manera intensa, en mi mente desfilan imágenes preocupantes y desagradables. Son escenas reales que por desgracia perviven dentro de mí, a consecuencia de una triste realidad que me atormenta. Realidades provocadas por aquellos hombres o criaturas negativas, que están destruyendo y matando a la madre naturaleza y a gran parte de sus maravillosas criaturas. Me horrorizo al apreciar desde la cueva de mis ancestros, desde la ventana de la vida, la realidad de las miserias y maldades humanas. Pero lo peor de todo, la profunda tristeza que acongoja a mi alma, es la impotencia que siento al no poder erradicar tanta destrucción, tanta maldad. Es una realidad que nuestra madre está gravemente enferma. Que una gran mayoría de sus hijos la han traicionado y se han convertido en los responsables de su lamentable situación.

         Por las noches, cuando los moradores de las sombrías ciudades se sumergen en el descanso que vigila la gran bestia, el lobo negro que mora en mi espíritu, aúlla para reclamar a aquellos hermanos lobos, para que nos unamos en el sagrado propósito de proteger a nuestra madre naturaleza.

         “Estamos a las puertas del nacimiento de nuevos tiempos. La Tierra, nuestra madre, es requerida por el Universo para transmutar a un plano de existencia más benevolente y espiritual. La cuarta dimensión.

         Lobo negro desea contribuir con su amor y sabiduría natural al cambio que la humanidad y la Tierra están experimentando.

         Es el Amor la energía que todos necesitamos para ser libres y felices durante la eternidad”.

Conexión con la naturaleza.

Posted in Lobo Negro with tags , on 27 julio, 2010 by lobonegrosupervivencia

 

Desde el desdichado instante en que el hombre se alejó de la naturaleza, desde que fuimos engañados por aquellas criaturas oscuras que no son de este hogar, el hombre, que por entonces éramos seres de luz y naturales, empezó a vivir en una frecuencia indigna y destructiva.

Cuando hablo de frecuencia, hablo del estado vibratorio que todo ser viviente emite según sea su estado de ánimo. Por naturaleza, toda criatura debería estar sujeta a la frecuencia que el universo emite. Un estado vibratorio armonioso y placentero, que hace posible una existencia plena y feliz.

         Desde lo alto de la colina, desde los santuarios que constituyen cada cubre de las montañas, observo con admiración la bastedad del universo.  Un universo colosal y poderoso, colmado de reconfortables sensaciones que a modo de energías, me envuelven para otorgarme la paz y la libertad.

         Es cuando puedo percibir que yo formo parte integral del cosmos, que mi diminuto ser es parte de la maravillosa creación que permanece ante mi nostálgica mirada.  Mientras permanezco sumergido en el cosmos que reside en mi interior, mientras me dejo llevar por la vibración y la melodía que emiten los planetas, las estrellas y toda manifestación viviente de esta sublime creación, siento que cada célula de mi cuerpo se activa, gracias al amor que colma todo mi ser. Es cuando me convierto en un ser de amor, en una luz resplandeciente que anhela y necesita ofrecer ternura a todo ser existente.

         La supervivencia que el Lobo Negro os desea transmitir, va más allá del dominio de confeccionar trampas u otros artilugios para desenvolverte en la naturaleza, pues el verdadero mensaje que deseo compartir con vuestras almas, es reconciliarnos con la Madre naturaleza y con el Padre universo, ya que ellos poseen la virtud de convertirnos en seres de luz, en partículas celestiales para contribuir al Plan Cósmico de vida y amor.

         Para ello, para volver a reencontrarnos con el ser natural que mora en nuestro interior, debemos potenciar las actitudes bondadosas que permanecen impresas en nuestra genética cósmica. Es la humildad la que nos prepara para iniciar este viaje maravilloso hacia la esencia primogénita de Luz. Destino natural de toda criatura viviente. Después y desde la humildad de nuestras sencillas vidas, la felicidad nos envolverá de tal manera, que nos sentiremos criaturas libres. La libertad nos conducirá por el camino de verdades asombrosas. Verdades que las criaturas oscuras, han ocultado durante milenios para interrumpir la evolución de la humanidad.

         Realidades prohibidas por los mismos seres malignos que han envenenado el alma de la Tierra y las almas de millones de hombres y mujeres, que malviven por culpa de haberse dejado arrastrar, por una existencia inmoral, colmada de envidias, codicias y maldad. 

         Lobo Negro es un humilde transmisor del Legado Olvidado, un leal servidor del Plan De los Maestros y de aquellas criaturas de Luz que moran en las proximidades de nuestro sistema solar. Lobo Negro es un superviviente de aquellas mentiras por las que millones de almas son infelices, un alma que contribuye desde su amor, desde su claridad, desde las sombras, a la transmutación que el planeta Tierra y sus moradores están realizando.

         “Un ejército de lobos negros surgirá, durante las 32 lunas previas al gran cambio. Lobos que no devoraran ovejas. Pues son Lobos hambrientos de justicia, sedientos de amor, que devorarán las mentiras de las criaturas reversas al Plan cósmico de luz.

Ellos ya recorren en silencio las sendas que conducen al gran cambio planetario. Ellos protegen a la madre para que esta llegue con vida al final de los tiempos. A los comienzos de la cuarta dimensión”.

Agua, una de las prioridades del superviviente.

Posted in Lobo Negro with tags , , on 27 julio, 2010 by lobonegrosupervivencia

 

Saber cuanta agua necesita un hombre para sobrevivir al día depende de tres factores. La temperatura medioambiental, la actividad física del superviviente y las reservas de agua que posea este, la cual tendrá que dosificar con inteligencia. Es sabido por todos que cuanto mayor sean las temperaturas, mayor será la demanda de nuestro organismo para ingerir el preciado líquido. Si a las elevadas temperaturas se le une una actividad corporal, la deshidratación producida a través del sudor será considerable.

Estas circunstancias nos obligan a actuar inteligentemente para evitar el desgaste desmesurado del agua de nuestro cuerpo.

Para hacernos una idea de cuanto duraría un superviviente sin agua a ciertas temperaturas, mostraré una tabla con la esperanza de vida relacionadas directamente con temperaturas especificas:

Estancia en la sobra.

A 10 ºC 10 días.

A 15 ºC 10 días.

A 20 º C 10 días.

A 25 º C   9 días.

A 30 º C  7 días.

A 37 º C   5 días.

A 44 º C    3 días.

A 49 º C    2 días.

Otro factor determinante es la naturaleza de cada individuo, pues se conocen casos extraordinarios que han sobrepasado los límites de la lógica.

Teniendo en cuenta lo importante que es el agua para nuestro organismo, el superviviente está obligado a conducir todos sus esfuerzos a la búsqueda del líquido de la vida.

         Para la búsqueda del agua es crucial conexionar con la parte más primaria de nuestro ser, esa zona aletargada donde reside el instinto ancestral, correspondiente a esa parte de la historia de la humanidad donde el hombre poseía un dominio natural del entorno que le rodeaba.

         La facilidad con la que hoy en día obtenemos el agua ha adormecido aquellos instintos por los cuales éramos capaces de encontrarla.

 

A)   LA BUSQUEDA DEL AGUA.

 

         Cuando llueve el agua tiende a posarse en las zonas más bajas, pues este preciado elemento tiende a deslizarse como resultado de su estado liquido. Teniendo en cuenta el recorrido que el agua traza, siempre en descenso cuyo destino final suele ser las oquedades labradas en la roca de las que las ramblas y cauces naturales están configuradas. Por lo tanto estas zonas suelen albergar pozas y charcas en las que se puede encontrar cantidades importantes de agua.

 

B)   POZO INDIO

 

         Si por el contrario el terreno esta formado de guijarros y gravilla, se podrá obtener agua excavando un orificio hasta hallar alguna capa freática o deposito subterráneo. La cantidad y calidad del agua encontrada a través de este arcaico procedimiento depende de la naturaleza y configuración del terreno así como el del suelo.

 

C)   DEL ROCIO DE LAS NOCHES CLARAS.

 

En las noches sin presencia de nubes ni de viento, suele aparecer el agua de rocío que impregna todo de humedad. Para poder recoger cantidades considerables de esta agua, utilizaremos un paño de tela que hará la función de esponja. En la medida de lo posible evitaremos que el pañuelo esté excesivamente sucio, o sea de colores pues estos pueden desprender parte de los tintes.

El solitario maestro de los bosques.

Posted in Lobo Negro with tags , , , on 27 julio, 2010 by lobonegrosupervivencia

     

Para una persona que no haya tenido la vivencia de permanecer en soledad en la naturaleza, para aquellos individuos acostumbrados tan solo a la  vida de la ciudad, donde la ley del confort prevalece en dimensiones preocupantes, la soledad, podría atentar contra su integridad de forma letal.

Pues la soledad para muchos, es sinónimo de pánico, depresión y ansiedad.

La soledad mal concebida mina la voluntad de sobrevivir del individuo.

El miedo a la soledad es resultado de la falta de confianza en nosotros mismos. Es consecuencia también de haber tenido abandonado a nuestro verdadero yo, de no haberse preocupado de conocernos a nosotros mismos, de haber vivido en demasía según determinan las costumbres artificiales de una sociedad inmoral e indiferente, con respecto a los problemas del ciudadano.

          El aburrimiento, la apatía, la pereza, la indolencia que por lo general provoca la sociedad a una gran mayoría y que tan solo creen disuadirlas con la televisión, las diversiones estipuladas por la política de consumo y otras practicas erróneas, ( tabaco, alcohol, drogas, etc.), son aspectos que destruyen lentamente la dignidad del hombre y sus ganas de vivir.

         La soledad pues, se convierte en el detonante que provocará en tales individuos la desestabilización total que les conducirá hacia momentos muy desagradables.

         Si alguna vez la vida nos conduce a una situación de soledad, una manera de enfrentarse a este imperante reto es tener la mente ocupada con aquellas tareas básicas que hacen posible el sobrevivir. Tareas que anteriormente hemos hecho referencia, las cuales están clasificadas en parcelas según su importancia para nuestro bienestar:

Obtención del agua, alimentos, refugio, vestimentas, etc.

Cuanto más amplias sean las actividades que nos ocupen la mente, menos sentiremos el poder destructivo que la soledad provoca en muchos de los hombres.

         Hablando con mi maestro en cierta ocasión de la soledad, le pregunté si existía un animal que la simbolizara. Un  animal cuya forma de vida estuviera determinada por esta circunstancia a la que muy pocos seres humanos estamos acostumbrados. Lobo blanco cazador me contó:

         “En el reino animal, más concretamente en el de los mamíferos, existen diversas especies en las que los machos se alejan de la comunidad para llevar una vida solitaria. Pero es el astuto y sabio jabalí, el animal que mejor se ha adaptado a esta vida solitaria.

Los machos jóvenes son exiliados de las manadas por las viejas hembras hacia la edad de un año, cuando estos han alcanzado la madurez sexual. Al principio los desterrados vagan en pequeños grupos desiguales, pues la soledad de las montañas aun es muy fuerte para estos inexpertos jabalíes. Un poco antes de cumplir dos años, el jabalí es invadido por una irresistible fuerza por vivir en absoluta soledad. Es cuando busca grandes territorios donde establecer su reino. Contaban los ancianos de mi pueblo que la razón por la que los machos jabalíes sentían esa misteriosa llamada, obedecía a la convocatoria del espíritu del gran jabalí blanco, el gran jabalí que durante toda su vida había logrado escapar de la persecución férrea de los cazadores. Esta historia me la contó un europeo que pude conocer en mi juventud, cuando este viajó a Norte América para conocer las costumbres cazadoras de diferentes tribus. Este era un hábil cazador de jabalíes, para lo cual utilizaba tan solo el arco, las flechas y su astucia.

         El espíritu del gran Jabalí Blanco, convocaba con su misterioso lenguaje a todos los machos jabalíes jóvenes del mundo, para adiestrarles en la manera de escapar de los cazadores humanos. Ya que estos y desde el principio de los tiempos cazaban al jabalí, para alimentarse de su carne y nutrirse sobre todo de las vivencias y enseñanzas que estos sabios solitarios de la noche solían aportar al valiente y ermitaño cazador.

         El cazador occidental me reveló que aquellos jabalíes que lograban morir de vejez y que habían escapado de las persecuciones de los cazadores humanos, reencarnaban en las montañas y bosques de los Cárpatos, el Cáucaso, los Balcanes, Asia Central y Siberia, estos territorios salvajes e inhóspitos. Estos jabalíes son los más grandes y fieros de todo el mundo y fueron bautizados con el nombre de Atíla”.

 

Desde que conocí esta leyenda, tuve la necesidad imperiosa de adentrarme en el reino de la noche para conocer la vida solitaria de los machos jabalíes. Sospechaba, que estos moradores de las sombras, me enseñarían un legado de vivencias que ningún hombre me podía transmitir. Desde entonces, desde  hace ya casi tres décadas, recorro en soledad los caminos de los bosques, las sendas de las montañas en busca del místico conocimiento de los viejos y solitarios jabalíes. Ellos me han enseñado la belleza de vivir en la soledad de las montañas. Una soledad que es sinónimo de armonía, de una paz que jamás había podido sentir en otro lugar, de un bienestar que colma mi alma de sensaciones bellas y positivas. Fue cuando comprendí que la soledad es un estado de conciencia a la que únicamente acceden, aquellos que desean reencontrarse con sus orígenes, volver al seno de la Madre Naturaleza.                    

La ley de la supervivencia.

Posted in Lobo Negro with tags on 27 julio, 2010 by lobonegrosupervivencia

La supervivencia es una ley cósmica que permanece sujeta a una serie de protocolos muy exactos. Un hombre puede morir por inanición o  por sobrealimentación, por deshidratación o por sobre hidratación, por frio o por calor. Estas reflexiones me enseñaron que existe un equilibrio que hace posible que la vida continúe. Comer en exceso nos provoca enfermedades cardiovasculares y otras diversas patologías que pueden desembocar en la muerte. La ausencia de ejercicio, de dinamismo en nuestras sedentarias vidas, ocasiona desarreglos físicos y psíquicos graves.

La comodidad, que nada tiene que ver con el descanso del guerrero, un fenómeno destructivo origen de una sociedad artificial, apática  y resignada, ya que ha perdido la dignidad de vivir con honestidad, está destruyendo la vida de millones de seres de manera silenciosa.

         El único impedimento que nos separa de los alimentos es el dinero.

Con este malévolo invento los tiranos que controlan los pueblos, consiguieron que el hombre dependiera de tal manera de este, que difícilmente pueden escapar de su poderosa influencia.

Con la creación del dinero, con esta estratagema para controlar a las masas, se interrumpió la vida natural de los hombres.

Desde el principio de los tiempos, el hombre natural recurría a la naturaleza para abastecerse de los alimentos y materiales necesarios para su supervivencia. El hambre tal como existe en la actualidad no existía, pues mientras que en estos tiempos una minoría de países privilegiados despilfarra la comida, una mayoría de países padecen hambrunas y sus terribles consecuencias. Mientras unos pocos países viven sumidos en el lujo y riquezas, propias de una vida ostentosa e inmoral, otros pueblos de la tierra, malviven por debajo del umbral de la pobreza.

Cuando los señores de poder se dispusieron a esclavizar al mundo para obtener de estos sus riquezas y mantener sus encarecidos ritmos de vida, crearon el dinero, puesto que este la naturaleza no lo producía.

Entonces y a través de la violencia, del asesinato, de la opresión más cruenta, apartaron a los pueblos de la tierra de su modo de vida natural, pues la naturaleza fue convertida en propiedad privada. Desde entonces, desde que la tierra ya tenía dueños, nadie podía acceder a ella para cazar, recolectar frutos, pescar, etc.

La ley de la igualdad fue violada por el hombre malévolo. La paz propia de un equilibrio natural fue reemplazada por la opresión, por el absolutismo originado, por aquellos ávidos de avaricia. Desde entonces, el hombre civilizado fue destruyendo la antigua forma de vida plausible y natural, que desde siempre se había ejercido en la tierra.

 En la actualidad el hombre modesto, la clase denominada como baja, la cual representa a un ochenta por ciento de la humanidad, vive esclavizado  a un régimen laboral opresor, cuyas horas impuestas para trabajar por ejemplo, no están afines con los miserables jornales que ellos mismos estipulan, con el objetivo de mantener a los pueblos bajo un estricto control.

         Lo preocupante, es que aquel que logre escapar de ese control, aquel modesto trabajador de la clase obrera que por fortuna lograse adquirir una mejor posición económica, con casi toda seguridad que se convertiría en uno de esos opresores, por no existir otros ejemplos más dignos a los que seguir.

         La supervivencia depende de nosotros mismos. De nuestra inteligencia, de nuestra honorabilidad de tomar lo que verdaderamente necesitamos. De nuestro cuidado y amor por la naturaleza para no extinguir nuestros propios recursos. De nuestros deseos de aprender para no convertirnos en un opresor.

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